El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes de la niñez. Habitualmente su diagnóstico se realiza en la niñez y a menudo dura hasta la adultez. Los niños con TDAH pueden tener problemas para prestar atención, controlar conductas impulsivas (pueden actuar sin pensar cuál será el resultado) o ser excesivamente activos. 

INTERVENCIONES PSICOPEDAGÓGICAS

Anticipar: Trabajar sobre la capacidad de prepararse para realizar una actividad o una tarea. De esta forma, el estudiante con TDAH puede evitar mediante la realización de un listado, por ejemplo, que se le olviden los materiales que va a necesitar para realizarla.

Planificar: Desarrollando la capacidad del estudiante de establecer los diferentes pasos que tiene que realizar para alcanzar un objetivo. Este trabajo de planificación también le va a ayudar a fragmentar las tareas y que le resulte más sencillo finalizar lo que empieza.

Monitorizar: Se pretende desarrollar la capacidad del alumno de monitorizar su actuación durante el desarrollo de una tarea de acuerdo con las instrucciones que se han dado. Se puede monitorizar durante la tarea o después de haberla realizado, corrigiendo la acción que no se haya hecho correctamente.

Organizar: Tener una agenda de la cual se lleve un control frecuente ayuda a recordar las tareas pendientes y los materiales necesarios. Es muy útil también organizar un esquema de asignaturas y aulas, para poder anticipar el cambio antes de que se produzca.

Evaluaciones: Adaptar las evaluaciones para que les sea más sencillo completar los exámenes es una medida que puede tener un impacto muy positivo en sus resultados. Por ejemplo, dejarles un poco más de tiempo para terminarlo, dejar que hagan los exámenes en un entorno más tranquilo o dejar que se levante cada cierto tiempo.

Rutina: Los estudiantes con TDAH pueden enfrentarse a menudo a muchas dificultades en la jornada escolar debido a sus problemas de atención y comportamiento. Establecer una buena rutina en el aula puede: facilitar la interiorización de una estructura que permita la diferenciación entre cada asignatura, profesor y aula; ayudar a que el niño esté a tiempo en clase con los deberes y materiales adecuados; favorecer que el niño esté más centrado y le resulte más sencilla la consecución de tareas.

Tres tipos de TDAH:

1. Hiperactivo/Impulsivo

2. Inatento

3. Combinado

Las siete diferencias: Una actividad muy común dentro de los pasatiempos clásicos y que podemos encontrar en multitud de cuadernos y de actividades e incluso en periódicos y revistas. Consiste en encontrar las diferencias existentes entre dos dibujos prácticamente idénticos. Se puede ir variando el nivel de dificultad y con él se puede trabajar la atención a los detalles y la memoria de trabajo.

Sopas de letras: En esta actividad tendremos que localizar determinadas palabras dentro de unos paneles con letras al azar. Tendremos que discriminar esas palabras del resto de letras. En otras variantes tendremos que buscar letras concretas, descubrir un mensaje con las letras que no se han usado e incluso responder a preguntas para saber qué palabras buscar. Podemos complicarlo tanto como queramos.

Moverse a cámara lenta: Otra manera que se puede utilizar para trabajar la atención, la inhibición y también la gestión del comportamiento del niño es realizar determinadas acciones concretas a cámara lenta. Esto se puede plantear como una actividad tanto en grupo como de forma individual. En un primer momento se puede hacer con conductas aisladas, después con acciones que estén relacionadas e incluso se puede crear una historia a partir de esto. Por ejemplo, se les puede decir a los niños que son astronautas que están en la luna y que deben hacer algunas tareas, después dejarles actuar como ellos quieran.

Los juegos de parejas: En este juego, normalmente de cartas, aunque puede jugarse con otros elementos, tendremos que encontrar las parejas entre un grupo de cartas que se encuentran boca abajo. Tendremos que levantarlas solo de dos en dos y si no se acierta hay que volverlas a dejarlas tapadas.

Juguemos a las palabras: Nosotros iremos diciendo letras al azar y el niño tendrá que hacernos una señal cuando escuche aquella letra por la que empiece su nombre. La señal puede ser cualquiera, una palmada, levantar la mano. Otra variante de este juego sería hacerlo con palabras, en la que lo que digamos al azar sean palabras y que el niño deba indicarnos cuando aparezca una en concreto.

¿Qué objeto es el que falta?: En este juego se le presentan al niño un número de objetos y este tiene un tiempo para fijarse en ellos y memorizarlos. Después se le pide que cierre los ojos y en ese momento se retira uno. El niño tendrá que decirnos cuál se ha sacado del conjunto. Este juego puede complicarse de diversas maneras: Añadiendo más objetos, dejando menos tiempo para memorizar o retirando más de un objeto.

El ahorcado: Consiste en adivinar una palabra secreta de la que solo conocemos el número de letras que tiene. Iremos diciendo letras y si acertamos estas se sitúan en la palabra si cometemos un número determinado de fallo de fallos habremos perdido. Con este juego trabajaremos la capacidad de organización, la atención sostenida, la inhibición de la conducta y la planificación.

Palabras encadenadas: En esta actividad tendremos que crear una cadena de palabras, para conseguir esto los jugadores deberán, por turnos, decir una palabra que empiece por la última sílaba de la palabra anterior. Con este juego trabajaremos atención y también un aspecto muy relevante por su relación directa con el juego que es el hecho de esperar el turno.

Las imitaciones: En este juego una persona realiza un acción o un conjunto de acciones y el resto de los jugadores tienen que intentar repetir esa acción de la forma más parecida posible al modelo. Con este ejercicio estamos trabajando atención y memoria.

Inventarnos un idioma: La idea con este ejercicio es que nos inventemos un símbolo para cada una de las letras del alfabeto. Con esta clave podremos escribir todos los mensajes los que queramos y el niño tendrá que descifrarlos. 

Los Rompecabezas: Son muchas las variantes disponibles y también los niveles de dificultad. En este sentido podremos elegir el tipo de rompecabezas, la temática del mismo e incluso el número de piezas.

Simón dice: Con este juego se puede trabajar la habilidad de concentración y también la de recibir y asimilar instrucciones. Uno de los jugadores asume el rol de Simón y es el que va enumerando lo que hay que hacer. Los jugadores solo tienen que seguir las instrucciones que comiencen con la frase "Simón dice". Se eliminan a aquellos jugadores que no sigan las instrucciones precedidas de la frase anterior y también aquellos que realicen la acción que no va precedida de la frase clave.

                 © Espacio de consulta elaborado por docentes de apoyo UAI-SEM 2020  (Caterine Londoño - Natalia Niño)                                       Institución Educativa La Independencia - Comuna 13
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